Cirugía bariátrica y riesgo de suicidio

El riesgo de suicidio podría aumentar en algunas personas tras una cirugía para perder peso

Las personas con problemas que se someten a una cirugía para perder peso son más propensas a intentar suicidarse tras el procedimiento, sugiere un estudio reciente.

Esos pacientes tenían alrededor de un 50 por ciento más de probabilidades de intentar suicidarse tras perder mucho peso, mientras que más de nueve de cada diez intentos de suicidio fueron en pacientes con antecedentes de problemas de salud mental, encontraron los investigadores canadienses.

«Aunque tenemos claros y confiamos en los beneficios médicos de la pérdida de peso, sobre todo a través de la cirugía para perder peso, creo que no prestamos tanta atención a los beneficios o daños psicológicos potenciales de la misma», comentó el Dr. Amir Ghaferi, director de cirugía bariátrica del Sistema de Atención Sanitaria de la Administración de Veteranos de Ann Arbor, en Michigan.

La cirugía para perder peso puede provocar un cambio dramático en la vida de una persona, y la gente que se enfrenta a la enfermedad mental o a la depresión quizá no pueda afrontarlo, dijo Ghaferi, coautor de un comentario que acompaña al estudio.

El estudio aparece en la edición en línea del 7 de octubre de la revista JAMA Surgery.

La cirugía para perder peso ayuda a las personas mórbidamente obesas a bajar de peso. Alrededor del 6 por ciento de los estadounidenses tienen obesidad mórbida, dijeron los autores del estudio, que se define como un índice de masa corporal (IMC) de 40 o más, o un IMC de 35 o más si se ve acompañado de un problema de salud grave asociado con la obesidad.

Las personas mórbidamente obesas con frecuencia sufren de problemas de salud mental, y estudios anteriores han sugerido que los candidatos a la cirugía para perder peso tienen un riesgo de suicidio que es cuatro veces más alto que el de la población general, según los investigadores.

Para ver cómo la cirugía para perder peso podría afectar a ese riesgo de suicidio, investigadores liderados por Junaid Bhatti, del Instituto de Investigación Sunnybrook en Toronto, siguieron a más de 8,800 pacientes en Ontario tres años antes y tres años después del procedimiento.

De ese grupo, 111 pacientes tuvieron 158 emergencias por autolesiones durante el periodo de seguimiento, encontró el estudio. La mayoría de los intentos de suicidio ocurrieron en el segundo y el tercer año tras la cirugía, según los hallazgos.

Y alrededor del 93 por ciento de esos intentos de suicidio ocurrieron en pacientes diagnosticados con un trastorno de salud mental antes de la cirugía, reportaron los investigadores. El tipo más común de intento de suicidio fue una sobredosis intencional, que ocurrió en el 73 por ciento de los casos.

Los investigadores dijeron que estudios anteriores han apuntado a varios motivos posibles: cambios en el metabolismo del alcohol tras la cirugía, el hecho de sustituir la comida con un uso inadecuado de una sustancia, un aumento en el estrés, y cambios en los niveles de hormonas que podrían afectar a las probabilidades de depresión y conductas suicidas.

Pero este último estudio no probó que las cirugías para perder peso provocaran un aumento en el riesgo de intentos de suicidio en las personas mórbidamente obesas.

Los hallazgos sí apuntan a la necesidad de una mejor evaluación de los candidatos antes de la cirugía para perder peso, y de una mejor atención de seguimiento en los meses posteriores, enfatizó Ghaferi.

Las personas deben recibir una evaluación de salud mental antes de la cirugía, pero las reglas respecto a ese requisito no están muy bien definidas, explicó.

«En realidad no tenemos una buena forma de evaluar a esa gente», dijo Ghaferi. «No contamos con un buen estándar».

Tras la cirugía, a los pacientes con frecuencia les cuesta adaptarse a la forma en que su rápida pérdida de peso cambia sus relaciones con personas importantes de sus vidas, dijo Ghaferi.

Dio el ejemplo de parejas en que ambos son obesos.

«Hay un problema cuando el que se somete a cirugía comienza a perder peso», dijo Ghaferi. «Potencialmente hace que su autoconfianza aumente hasta cierto punto, pero entonces su pareja comienza a evitarlo porque ya no son iguales. Algunas pacientes me han dicho que sus maridos las abandonaron porque se hicieron demasiado delgadas».

No es común que haya médicos disponibles para ayudar a los pacientes con esos cambios, dijo Ghaferi.

«El seguimiento tras la cirugía bariátrica es notablemente malo», lamentó. «Intentamos mantener un seguimiento de al menos un año con nuestros pacientes, pero es difícil. Los pacientes desaparecen. Se mudan, y es el tipo de operación en que si les va bien o les va mal, no acuden a ver a su médico».

El Dr. Mitchell Roslin, jefe de cirugía para la obesidad del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, se mostró de acuerdo en que algunos pacientes con obesidad mórbida tienen problemas vitales que la cirugía para perder peso por sí sola no solucionará.

«Quizá a esas personas ya no les iba bien en el juego de la vida», dijo Roslin. «Uno espera haber cambiado su destino, y resulta que no ha sido así para nada».

Pero Roslin dijo que está en contra de limitar la cirugía para perder peso solo a personas que muestren un buen funcionamiento y que cuenten con sistemas de respaldo estables, dado que hay probabilidades de que la cirugía podría mejorar la vida de casi cualquier candidato.

«Sabemos que a los pacientes de alto riesgo no les va tan bien, pero vivimos en el país de las oportunidades. ¿Vamos a usar los resultados como forma para negarles una oportunidad?», preguntó.

Fuente: intramed.net